Aquelarre y cómo empezar a jugar a rol
A lo largo de mi carrera como rolero digamos que el 90% de las veces he sido yo el máster/DJ/DM. Eso, entre otra multitud de buenas cosas, me ha aportado la gracia de introducir a bastante gente por primera vez en su vida al rol. Las primeras veces explicas demasiado, intentas que sepa demasiadas cosas, tantas que el/la pobrecillo/a acaba saturado de información.
Las siguientes veces ya te lo curras un poquito más, sintetizas, quitas cosas no demasiado relevantes, vas apurando información a favor del divertimento y en detrimento del trasfondo del juego que sea. Al cabo del tiempo, acabas cogiendo un juego insignia para esas primeras partidas, normalmente en el que más cosas sabes, del que más controlas. Me he dado cuenta de que eso es un error.
Podéis estar de acuerdo conmigo o no, ya lo veremos cuando acabe el post. Pongamos como ejemplo mi juego utilizado hasta ahora para introducir a la gente en el rol por primera vez: Vampiro La Mascarada. Intentad obviar el hecho de que vosotros escogeríais otro juego, o lo malo/bueno que os pueda parecer mi elección; era y sigue siendo el juego del que más he leído, del que más sé y el que más he dirigido. Al principio me gustaba explicar toda esa retahila de clanes, sectas y eso, pero llegó un momento en el que entendí que el jugador solo captaba información superficial de todo lo que decía. No sabía por qué yo odiaba con tanto ahinco a los Tremere, a pesar de haberle explicado con todo lujo de detalles quién era Saulot; no entendia bien esa confrontación entre Sabbat y Camarilla, a pesar de haberle nombrado y pseudoexplicado los cargos más importantes de las dos sectas y su filosofía básica… etc.

Llega el momento en el que dices, basta, solo quiero que esto te guste, pero no puedes llegar a jugar al nivel que estamos el resto, debido a que para poder llegar a conocer tantas cosas, tienes que jugar mucho. Entonces, por cariño o por cualquier otra cosa, sigues intentandolo con tu Juego Maestro, y resulta que entonces es a ti al que no le gusta esa partida insignia, esa demostración de qué es eso del rol, debido principalmente a que tienes una concepción tan amplia del juego, que acotarlo de esa manera es como decirle a un granjero de toda la vida que coma fruta transgénica.
Por lo tanto, dejas en el baul de los recuerdos esa sensación agridulce de haber conseguido enganchar a alguien al rol, pero de una manera poco ortodoxa para tu forma de ver. Luego llega el día en el que tienes que sacar otra vez el “disco duro del rol”, y volver a explicarle a alguien qué haces, porqué y cómo. Esa persona decide que quiere probarlo, comienzas a pensar una partida introductoria, algo fácil y atractivo para que le guste el tema pero con lo que no se tenga que comer demasiado el coco.
Y esta vez pensé en las opciones de juego que tenía, pensé en cuál tendría que llenarle la cabeza con menos cosas, que el sistema fuera relativamente sencillo para que lo captara con cierta facilidad (al principio se suele liar uno con los dados y las sumas de las tiradas, y eso que es bastante sencillito), preparar una partida que diera a entender que eso solo es un acto del gran teatro del rol, que se puede conseguir mucha diversión y muchas horas de entretenimiento sano tirando un par de dados y comiéndote una bolsa de Doritos.
El juego que escogí fue Aquelarre. Un juego con un sistema sencillo, con posibilidades de desarrollar una trama atractiva para la nueva rolera sin necesidad de explicarle 100 hojas de trasfondo, solo comentandole ligeramente la situación medieval de su región de juego (en este caso concretamente fue Granada) y ni siquiera eso; nos centramos más en hablar sobre algunas costumbres musulmanas que en fijarnos en la historia política de la región.
En definitiva, todo este tochopost viene a decir que para las primeras partidas lo mejor es echarle imaginación, utilizar los dados solo para probar tiradas, no darle demasiada importancia al trasfondo del juego e intentar crear un clima lo suficientemente agradable como para que la persona que prueba por primera vez nuestra afición, crea conveniente el volver a jugar.
De momento misión cumplida, ya tengo otra friki de la que presumir, y ya van un@s cuant@s.

po’ ci! una que se suma… como yo no era ya bastante friki pos ale ara también me gusta el rol… si es que eres una mala influencia ;P
Y a todo esto a ver cuando me haces la siguiente partidita que ya toca, esta semana te libras pero para la siguiente ves pensando en algo que quiero saber quién coño es el tío este del bicho raro del que no me acuerdo el nombre porque me tenías de los nervios!
Joe, qué recuerdos de iniciar a la gente al rol… Precisamente empleé el Aquelarre para iniciar a una chica y le moló. Es un juego sencillo y muy adecuado para ello. Excelente reflexión
Ayer casi le mato sirenita, él siempre con sus p*t** cliffhangers de los c*j**es.
Suena bien el juego, y creo que lo que más me atrae es el trasfondo nacional. Veis niños, el rol es educativo, historia de españa se tendría que dar como una única gran clase de rol xD
Irenita@ La siguiente vez que te quedes más de 24 horas en mi casa tienes la segunda partida, mmmm, me gusta porque puedo tentarte con el rol para que acabes en mis garras, muahahahahahaha
Avatar@ Gracias por el halago, yo también hacía tiempo que no tenía la buena de enchufar al rol a alguien, la verdad es que es una gozada volver a vivirlo todo, y contra más años pasan mejor queda el asunto creo.
elberion@ Jódete. Y no voy a cambiar porque mis cliffhanger tienen continuación. Cuidado con cambiarle el nombre a las personas… no se te vayan a caer los huevos XD
¡Gracias a los tres por pasar y comentar!